Contacto

Hola, si quereis contactar conmigo por lo que sea enviarme un mensaje a esta cuenta de Gmail:
UnSecretoDesvelado@Gmail.com Da igual si me contactais con Hotmail o con Msn.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Un Secreto Descubierto

Hola a todos, para saber de que va la historia os recomiento que leais en la derecha un apartado que pone ``Bienvenidos´´. Gracias y espero que os guste.


Había una chica llamada Aerdna tenía 15 años, su color de piel era blanco como la nieve, el pelo de color marrón claro y largo, tenía unos ojos muy grandes de color verde. Era muy buena estudiante y era la capitana del equipo de baloncesto. A ella le gustaba el capitán del equipo de fútbol, era un año mayor que ella, se llamaba Alejandro, el era muy guapo, tenía el pelo marrón oscuro, tenía los ojos de color marrón y era muy bueno en el fútbol. Todo era normal hasta ese día.
Aerdna salió de clase como siempre, iba muy rápido por los pasillos para ir a clase de Alejandro a ver si estaba.
-¿Estará Alejandro en clase?-pensó.
Aerdna iba tan rápido que no miraba por donde iba y se tropezó con alguien.
- Hay, lo siento.-dijo- Que daño me he hecho-pensó.
-¿Estás bien Aerdna?-Dijo Alejandro.
               -Si, gracias.-dijo- Con tanta gente que hay en la escuela me tenía que topar con el-pensó. Lo siento mucho.-dijo.
               -Que va si ha sido culpa mía ¿Por qué ibas tan rápido? Parecía un coche de formula 1.-Se rio.
               -No le puedo decirle que iba así para verle.-pensó, como no sabía cómo contestarle rio.
               -¿Ibas a entrenar?
               Aerdna se acababa de acordar que había quedado con su abuelo en el bosque de al lado de casa de su abuelo, donde iban 1 vez a la semana para andar, ya que su abuelo tenía problemas de circulación.
               -Decir que he quedado con mi abuelo suena un poco cutre.-pensó- He quedado.
               A Alejandro le sonó un poco raro ese ``He quedado´´ y siguió insistiendo.
               -¿Con quién?-Pregunto intrigado
               -Con un amigo.-Dijo haciéndose la interesante.
               -¿Le conozco?-Pregunto aun más intrigado
               -No.-Dijo rotunda.
               Aerdna miró al reloj, ya eran las 5:30 y había quedado a las 5:35.
               -Lo siento, me tengo que ir. Adiós.
               Aerdna salió corriendo, tan rápido que no le dio tiempo a Alejandro para despedirse.
               -¡Llego tarde, llego tarde!-Se dijo a sí misma.
               Aerdna llego a las 5:40, pero su abuelo no estaba.
               - Uf… menos mal que mi abuelo no ha llegado.-Dijo aliviada.
               De repente a su espalda salió un viejo de la nada.
               - Llegas tarde.-Dijo el hombre.
               -Aerdna: ¡Aaaaaah! ¡Qué susto me has dado, siempre te digo que a mí no me aparezcas así, Abuelo!
               -Eso no importa, llegas tarde. Como siempre, no se dé que me sorprendo.
               - No siempre llego tarde. Vamos a dejarlo, ¿Qué querías?
               -Ven acompaña me.
               Aerdna siguió a su abuelo y se adentraron en el bosque. Llegaron a un pozo en el centro del bosque.
               -¿Te acuerda cuando eras pequeña y jugábamos a concentrarnos en nuestra palma de la mano?
               -Si, no sé cómo lo hacías pero aparecía como una bola azul en la palma de mi mano, pero era una niña era muy fácil de engañar.
               -No era un engaño.
               -Claro, entonces dime como lo hacías.
               - Haber como lo explico… todas las personas tenemos una energía que se llama chakra, es una energía que los ninjas aprendieron a utilizar y gracias a él pueden hacer técnicas secretas y cosas así.
               -Hay este viejo esta delirando.-pensó- Haber abuelo se que existían los ninjas pero ya no hay. Y eso eran patrañas los ninjas no sabían hacer cosas como hacer técnicas secretas ni nada por el estilo.
               - No, estas muy equivocada si es verdad que los ninjas no existen en esta época, pero…
               -¿Como que en esta época? ¿A qué te refieres?
               - Déjame terminar. La verdad es que… ¿ves ese pozo?
               -Si, ¿Qué pasa?
               - Asómate.-Dijo su abuelo señalando al pozo.
               Aerdna tenía un poco de miedo, parecía muy profundo, cuando se acerco noto como si alguien la empujara.
               -Me lo agradecerás.
               Aerdna notaba como caía.
               -Voy a morir, mi abuelo me ha empujado. ¿Por qué abuelo?-Pensó.
 Aerdna caía y no podía hacer nada para detener la caída, todo estaba muy oscuro. De pronto noto como si estuviese de pié, miro a su alrededor y todo había cambiado
               -¿Estoy muerta? Si esto es el cielo tendría que redecorarlo. Esto está muy oscuro, como que no es el cielo, ay estoy en el infierno, pero tampoco tiene mucho de infierno.-Pensó confusa.
               Ella miro hacia arriba y vio una luz.
               -Al final no estoy ni el cielo ni en el infierno, estoy viva. ¿Cómo podría subir?-pensó.
               Pero de pronto se oyó como ruido de alguien arriba, Aerdna no quiso decir nada por si era su abuelo y quería rematarla. Aerdna vio lanzar una escalera, pero no quería subir por si la remataba. Se oyó una voz masculina.
               -Esta no ha llegado a un.-dijo el chico hablándole a otro.
                Aerdna vio asomarse alguien, seguramente era el muchacho con el que hablaba.
               -Ya está aquí. Sube Aerdna-dijo el muchacho.
                A Aerdna le sonó raro.
               -¿Cómo saben mi nombre?-pensó-¿Qué sería peor que estar aquí? Sera mejor que suba, aquí hay muchos bichos.
                Aerdna subió por la escalera, cuando estaba en el final cerró los ojos, prefería morir con los ojos cerrados. Aerdna oyó la voz del chico que se asomo.
               - Abre los ojos, que no te vamos a hacer nada.-dijo. Era una voz dulce, algo gruñona, pero dulce.
 Aerdna abrió los ojos y vio a dos chicos muy guapos, uno era alto con unos ojos muy grandes y de color negro, su pelo era de color negro. El otro era un poco más bajo que el primero pero también era alto con unos ojos de tamaño normal de color azul, su pelo era rubio. El rubio le extendió la mano, Aerdna la cogió para sostenerse y no caerse, Aerdna miro a su alrededor ya no estaba en el bosque de su ciudad, este bosque era diferente, los arboles no eran de la misma especie, aquí habían mas animales y más setas. El chico rubio se arrodillo delante de ella, Aerdna estaba un poco avergonzada.
               -Señorita me llamo Marcos, estoy a su servicio maestra hokage.-Dijo el chico rubio.
               -Me llamo Lucas, desde ahora estoy encargado de protegerla.-Dijo el del pelo negro.
               Aerdna se quedo patidifusa, no sabía que decían, no entendía que era hokage y decían que iban a protegerla.
               -¿Qué es eso de maestra hokage?-Pregunto extrañada.
               -Lucas arrodíllate.-Le riño Marcos.
               -No quiero.
               -¿Podéis dejar de discutir y explicarme que pasa aquí?-Dijo enfadada.
               -¿Es que tu abuelo no te lo ha explicado?-Pregunto Marcos extrañado.
               De repente salió alguien más del pozo, era su abuelo.
               -No me ha dado tiempo, ya que ella ha llegado tarde.-Dijo su abuelo saliendo del pozo.
               Aerdna no entendía nada, ¿Dónde estaban, que había pasado? ¿Qué era eso de maestra hokage? No entendía nada.
               -¿Me podéis explicar que está pasando aquí?
               - Haber… has viajado a otra época. Estas en la época Feudal, en la época que existían los ninjas, estamos en la villa del cerezo una de las villas más grandes de todo el continente, y tu vas a ser su hokage, hokage significa líder de la villa del cerezo. Aquí solo pueden ser hokages las mujeres con un poder especial que los hombres no tenemos y como no hemos encontrado una mujer con ese poder en décadas me eligieron a mí como remplazo hasta que encontráramos a alguien con ese poder, entonces naciste tu que tenias un poder deslumbrante, como el juego que hacíamos cuando eras pequeña, eso es un poder que se llama rasengan, no es un juego pus es una técnica ninja muy difícil de hacer y tú con 3 años ya sabias hacerla cuando yo tarde 5 años.-Le intentaba explicar su abuelo.
               -¿Me estás diciendo que tú no eres de la época que venimos?-Pregunto extrañada.
               - No, yo soy de nuestra época lo que pasa es que un día cuando yo tenía 10 años me encontré este pozo y sin darme cuenta tropecé y me caí y así es como llegue aquí.
               -Entonces ni la abuela ni mama ni nadie sabe que tú vienes aquí.
               - Así es, y tú vas a entrenarte para ser la hokage.
               - Pero abuelo yo no sé técnicas ni nada por el estilo.
               - Para eso están Lucas y Marcos, son los mejores ninjas de la villa, Lucas es de un clan muy famoso que está especializado en técnicas físicas y Marcos es de un clan también muy famoso especializado en técnicas ocultas, ellos son de tu misma edad y serán tus profesores.
               - Abuelo yo no sé si podre ser tan fuerte como esperas.
               -Tranquila nosotros te ayudaremos a que lo seas.-Dijo Marcos.
               Aerdna no estaba muy convencida, ella no savia si iba a ser buena idea esto, ella solo había visto a los ninjas en la televisión y eran actores.
               A Aerdna la llevaron a la villa del cerezo, era muy hermosa, todo estaba lleno de plantas, había animales por todas partes y mucha gente que parecía feliz. A ella le encanto el ambiente había mucha gente hablando, pero al pasar ella y su abuelo la gente se arrodillaba, según su abuelo eso era una forma de mostrar gratitud, a su abuelo no le gustaba que se arrodillasen y siempre que alguien se arrodillaba delante del se acercaba a la persona y le decía ``Todos somos iguales no hay que arrodillarse delante de una persona que es como tú´´ Cuando lo Aerdna escucho eso de su abuelo se emociono, aunque su abuelo sea el hokage provisional él se considera como todos.
               Al final llegaron a una casa muy grande parecía un palacio.
               - Aerdna ¿te gusta?-Le pregunto su abuelo.
               - Claro es my bonita por fuera.
               - Pues es tuya.
               -¡¿Cómo?!-Dijo confusa.
               - Tendrás que tener una casa aquí para quedarte los fines de semana para entrenar.-Sonrió su abuelo.
               Aerdna estaba sorprendida esa casa seria suya, le parecía fascinante.
               -Pero abuelo, ¿Qué pasara con mis padres?-Pregunto preocupada.
               -No te preocupes, le diremos que te gustaría quedarte un tiempo en mi casa no abra problemas.
               -¿Pero la abuela?
               - No pasa nada, le diremos que quieres quedarte un tiempo en casa de una amiga pero que tus padres no te dejarían, es perfecto.-Decía mientras andaban por la entrada de la casa.
               Aerdna tenía sus dudas sobre su ``plan perfecto´´.
               -¿Quieres entrar?-Pregunto su abuelo.
               -Sí.-Dijo Aerdna decidida.
               Cuando Lucas y Marcos abrieron las puertas Aerdna se quedo anonadada, era grandísima muy bonita habían dos pisos, era todo muy colorido, para subir al segundo piso podía subir por las escaleras o subir por ascensor, para bajar había también un tobogán en forma de caracol.
               -¿Te gusta?-Pregunto Marcos.-Lo hemos hecho con los planos que nos dio el maestro hokage.
               -¿Qué planos? Ahora que lo pienso se parece a un plano de una casa que hice hace tiempo, ¿no me los habrás cogido?
               - Solo lo hice para hacer tu casa perfecta y al final lo he logrado.-Dijo su abuelo.
               -Gracias abuelo.-Dijo mientras le daba un abrazo.-Pero es un poco grande para mi sola.
               El abuelo de Aerdna se rio
               -¿Y quién te ha dicho que vas a estar sola?
               - Nosotros vamos a vivir contigo.-Dijo Marcos y Lucas.
               -¡¿Qué?! ¡¿Cómo piensas que una chica va a vivir con dos chicos?!-Dijo nerviosa.
               - No pasa nada, y así te tengo controlada.-Dijo su abuelo riendo.- Aerdna no te he contado una cosa, hay una organización llamada nadero que te está buscando, es una organización muy peligrosa por eso te he puesto escoltas que serán Marcos y Lucas, entendido no quiero objeciones.-Dijo su abuelo seriamente.
               - No quiero hacer enfadar al abuelo así que será mejor que no le enfade.-pensó- Vale, abuelo ¿Puedo pasearme para conocer la villa?
               - Si vas acompañada.
               - Yo no puedo lo siento.-Dijo Marcos.
               - Yo tampoco, tengo mucho papeleo.-Dijo su abuelo.
               El abuelo de Aerdna y Marcos miraron a Lucas con cara de cordero degollado.
               - Si no hay más remedio, yo te acompaño.-Dijo Lucas.
               Aerdna como un impulso se lanzo a abrazar a Lucas.
               - Ay, gracias.-Dijo emocionada.
               Lucas se puso rojo como un tomate, no le gustaba que le abrazaran, entonces la aparto de él.
               -Esta bien que me lo agradezcas, pero no me gustan los abrazos.-Se quejo.
               Aerdna miro a Lucas con cara de decepción.
               - Esta bien.
               Lucas se llevo a Aerdna por toda la villa, a Aerdna le parecía extraordinaria, toda la gente era muy amable. Lucas parecía que estaba contento, de vez en cuando miraba a Aerdna por el rabillo del ojo. Aerdna estaba cansada de andar tanto, así que se sentó.
               -¿Quieres un helado?
               -¿Helado?-Pregunto extrañada.-Pero si el helado no existía en esta época.-Se quejo Aerdna.
-Pero nosotros sabemos que existe por tu abuelo.-Le aclaro Lucas.
-Ah, entonces si, por favor.
               Lucas fue a comprarle un helado a Aerdna.
-Que amable que es Lucas, parece duro pero es bueno.-Pensó.
 De repente Aerdna noto como si alguien la llamara, esa llamada venia del bosque, era una voz, Aerdna cerró los ojos y le vinieron unas imágenes, era de un chico con orejas de perro, corría, parecía que escapaba de algo, aparecieron unas luces, eran antorchas, había gente con antorchas yendo detrás del chico, el chico parecía asustado, no se le distinguía bien la cara. Aerdna abrió los ojos y ya no se encontraba sentada en el banco estaba en el bosque delante de un árbol, el árbol parecía viejo y era muy grande, Aerdna miro más detallada mente allí estaba el chico de orejas de perro, ella no le había visto bien la cara en las imágenes que le vinieron antes a su cabeza, pero estaba segura en él se notaba como un aura diferente, el era guapo, alto, tenía el pelo negro, pero no se le veía el color de los ojos por que parecía que estaba dormido, del árbol salían unas ramas que agarraban al chico. Aerdna decidió acercarse.
               - Es muy guapo-Susurro. Pero ¿esas orejas son de verdad?
               Aerdna se fue acercando mas al muchacho, cuanto más se acercaba más guapo era. Aerdna le toco las orejas.
               -Son suaves, parece como si estuviese tocando a un perro.-Pensó.
                Aerdna noto que alguien se acercaba, no savia cómo pero los notaba.
               -Esto es muy raro, viene alguien son  personas y parecen muy poderosos, son cuatro… no, tres… están a unos 2 Kilómetros ¿Cómo he podido saber cuánta gente es y cuanto poder tiene? ¿Serán estos los poderes a los que se refería el abuelo? –Pensó.
               Mientras Aerdna notaba todas esas cosas sus ojos empezaron a cambiar de color, en vez de sus ojos color verde tenía unos ojos de color rosa.           
               -Ya están aquí.-Pensó.
                Aparecieron unos hombres con unos protectores en la frente, y tapados hasta la nariz.
               -¿Tú eres la famosa hokage? Si solo es una niña.-Se rió el hombre.
               Mientras en la aldea.
               Lucas iba a donde dejo a Aerdna para darle su helado.
               - No savia que helado te gustaría así que te he comprado uno de vainilla.-Dijo Lucas acercándose al banco donde había dejado a Aerdna sentada.
               Lucas levanto la cabeza y vio que no estaba, tiro los helados al suelo e intento captar el chakra de Aerdna.
               Aerdna estaba muy asustada no savia que decir, cada vez más se acercaba al chico de orejas de perro que tenia detrás de ella.
               -¿Qué pasa no nos vas a enseñar esos fantásticos poderes?-Dijo uno de los hombres acercándose cada vez más a Aerdna.
               Aerdna se agarro al chico de orejas de perro, y noto como si una corriente de electricidad corriera por su cuerpo. El chico de las orejas de perro despertó. Tenía los ojos color rojo fuego.
               - Oye suéltame, que molestas.-Gruño el chico.
               Los hombre se quedaron sorprendidos, el chico con orejas de perro había despertado.
               - Niña aléjate de él, él es más peligroso que nosotros.-Tartamudeo el hombre que estaba más alejado.
               Aerdna no se enteraba de nada.
               -¿Por qué es peligroso?-Pregunto extrañada.
               -Niña ingenua, ¿es que no conoces la leyenda?-Dijo otro hombre.
               -¿Qué leyenda?
               - Ese chico con orejas de perro es el hijo del demonio más poderoso el zorro de nueve colas, el se llama Kazuo. Su padre se enamoro de una humana y tuvieron a Kazuo, el es un semi-demonio. La 2ª maestra hokage lo encerró en este árbol por matar a uno de los sabios, de eso ya hace 100 años.
               Aerdna miro a Kazuo a los ojos.
- El no parece malo, es muy guapo pero no lo veo capaz de matar a alguien sin ninguna razón.-Pensó. No me voy a apartar de él.-Dijo la muchacha mirando a los hombres.
- Tú lo has querido. ¡A por ella!-Grito el hombre que le conto la leyenda.
Aerdna se acerco tanto como pudo a Kazuo.
- Oye tu niñata, entonces ¿tú eres ahora la hokage?-Pregunto Kazuo.
Aerdna movió la cabeza en forma de confirmación.
-Pues piensa, solo las hokages saben las palabras para librarme, si me liberas te salvare.
-Pero yo no sé que tengo que decir.-Dijo asustada.
-Piensa en algo, busca algo dentro de ti que te lo diga.
Aerdna no savia que hacer y estaba muy asustada así que dijo la primera palabra que le paso por la cabeza.
-Aerdna: kaihō suru (Liberar)
De repente hubo una luz que salía del árbol, las ramas que cogían a Kazuo se soltaron y Kazuo sonrió.
- Os vais a enterar.-Dijo con una sonrisa maléfica.- Nunca se le amenaza a una señorita, aun que aun no sé si ella es una señorita o un hombre.-Dijo pensativo.
-¡Idiota, claro que soy una mujer!-Dijo enfadada.
-Eso está por descubrirse, pero ya lo discutiremos que tengo que patearles el culo a estos.-Dijo apartándola a un lado.
-¿Quién se ha creído que es? Hablándole así a una señorita, mi Alejandro no me hubiese hablado así.-Pensó cabreada.
Los hombres no sabían lo que pasaba.
- Dejaos ya la discusión de pareja y tu semi-demonio ven a por nosotros.
-¡No somos pareja!-Gritaron Kazuo y Aerdna a la vez.
-¡¿Quién podría ser novia de este perro?!-Dijo poniéndose enfrente de él.
-¡¿A quién estas llamando perro?! ¡Si yo soy un perro tú eres un hombre!-Le grito mirándola a los ojos.
-¡¿A quién estas llamando hombre, perro?!-Dijo resaltando la palabra ``perro´´.
-¡Tu niñata, a quien estas llamando perro!-Dijo con los ojos llenos de furia.
Los hombres estaban confusos, estaban pasando de ellos.
- Estoy arto a por ella.-Dijo el que parecía el líder.
Los hombres se decidieron a atacar.
- Que os lo habéis creído vosotros. Aerdna ¿Era así como te llamabas no?, no te muevas.-Le ordeno Kazuo.
Aerdna se quedo quieta como Kazuo le había dicho. A Kazuo le cambio la cara de repente, parecía más serio.
- ¿Qué le pasa a Kazuo? Su cara a cambiado de repente ahora parece una persona más seria. -Pensó.
 Kazuo se acercó a los hombres.
- Aquí me tenéis.
Los hombres empezaron a reír.
-Lo siento pero hemos venido a por la chica, tú no eres de nuestro tipo.-Dijeron riendo.
-Pues lo siento, tendréis que conformaros conmigo porque solo tocareis a esta chica cuando me hayáis matado.
-¿Por qué quiere dar su vida por la mía?-Pensó.
-Tu niña mimada, ¿eres la nueva hokage, verdad?
-¿Cómo lo has sabido?
- Aun que antes estuviera prisionero podía escuchar y sentir a y una cosa, ¡no vuelvas a tocarme las orejas!-Le grito.
- Lo ha notado.-Pensó.
- Estoy arto de que nos ignoréis  ¿Vas a luchar o te vas a quedar de cháchara?
- A mí no me dice nadie lo que tengo que hacer.
Kazuo se lanzo a atacar a los enemigos, al primero le dio una patada y lo dejo inconsciente, cogió a otro y empezó a darle golpes, al hombre le salía sangre por la boca. Kazuo lo puso en el suelo y empezó a estirarle de los brazos.
- Sabes… no puedes hablarle así a un semi-demonio. Es de mala educación. Por ser tan descortés te voy a quitar esos largos brazos tuyos.
El hombre gritaba del dolor, Aerdna estaba asustada, antes no tenía miedo pero ahora tenía miedo de lo que le podía pasar, le temblaban las manos y las piernas, quería decir que parase pero no podía moverse ni decir nada. Aerdna hizo un esfuerzo y fue corriendo al lado de Kazuo y lo abrazó.
- Déjalo, por favor déjalo, por favor.-Le suplico.
Kazuo miro a Aerdna, ella estaba llorando y temblando.
- Vámonos este tío es un animal, vámonos antes de que nos mate.-Dijo uno de los hombres saliendo corriendo.
Kazuo le dio igual los hombre solo se fijaba en que Aerdna estaba llorando y temblando de miedo. Kazuo se giro y abrazó a Aerdna.
- Tranquila, tranquila. No le voy a hacer más nada. No te preocupes, deja de llorar.-Dijo intentando calmarla.
Aerdna ya estaba más tranquila y se dejo abrazar por Kazuo.
-Kazuo tiene unos brazos cálidos, no quiero separarme de él. El parece un demonio pero él es amable y buena persona.-Pensó.
Espero que os haya gustado, un beso y hasta la proxima.

1 comentario:

  1. Hola como estas ?? soy letu_letu1 que te seguia en el foro anterior XD espero que aqui sigas la historia que estaba muy buena :D un besote >w<

    ResponderEliminar