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viernes, 31 de diciembre de 2010

Un Secreto Descubierto (Capitulo 2)

Espero que os guste el siguiente capitulo. Un beso muy fuerte.


- Deja a Aerdna o te las veras conmigo.-Dijo un chico encima de una rama de un árbol.
Aerdna giró la cabeza y era Lucas.
-Lucas no le hagas daño el es un amigo, el me defendió de unos hombres que querían matarme.-Dijo Aerdna.
Lucas miro mejor a Kazuo.
- Tú eres el semi-demonio que estaba encerrado en el árbol sagrado. ¿Qué haces libre?
- A lo mejor he sido yo…-Susurro.
Lucas miro enfadado a Aerdna.
-Si ella me ha liberado, ella o el que aun no estoy seguro.-Dijo Kazuo burlándose de Aerdna.
-¡Que soy una chica, perro sarnoso!-Le grito Aerdna.
-¡¿A quién llamas perro sarnoso, marimacho!?-Dijo cabreado.
-¡Marimacho tu abuela!
Lucas se cabreaba cada vez más.
- Dejar de discutir.-Gritó. Kazuo y Aerdna se callaron enseguida.- Aerdna explícame como lo has liberado.
-Pues… si te digo la verdad no lo sé, solo dije lo que se me ocurrió por la cabeza.-Dijo avergonzada.
-¡¿Cómo puedes ser tan insensata?! ¡¿Tú sabes lo que has liberado?!-Le gritó.
-Como ya veo que os conocéis te la doy, es un incordio.
Kazuo empujo a Aerdna junto a Lucas.
- Ah, y una cosa, al marimacho se le han puesto antes los ojos de color rosa, cuando esos tipos estaban lejos supo que a qué distancia se situaban y savia cuantos eran y que eran fuertes. Para que lo supieras.
-¡No me llames marimacho!-Le grito.
- Da igual, en cualquier caso nos vemos.
- Alto hay, no te escaparas. Técnica oculta…
Aerdna puso la mano delante de Lucas.
-Déjalo ir.
-¡¿Qué dices?! ¡¿No sabes el daño que puede causar a la aldea?!
- El no le hará nada a la aldea.-Dijo tranquila.- ¡Kazuo quiero que estés a mi lado, cuando sea Hokage así que, por favor no te vayas! –Gritó.
Kazuo se paró.
-Lo siento marimacho pero no me van los chicos.-Dijo en tono burlón.
-¡No me voy a rendir la próxima vez vendrás conmigo! –Gritó
Kazuo sonrió y siguió adelante. Cuando Lucas y Aerdna fueron a casa, hay estaban Lucas y su abuelo esperándola con cara de enfado.
-¿En qué piensas? Primero te metes en el bosque sin decirle nada a Lucas, luego unos ninjas iban a matarte y por ultimo has liberado a Kazuo el hijo del zorro de nueve colas y eso en una sola tarde, a y se me olvidaba te has hecho su amiga y quieres que sea uno de tus aliados para cuando seas Hokage ¿Te parece eso bonito?-Dijo cabreado.
Aerdna no savia ni qué hacer ni que decir si decía algo seguro que su abuelo lo pondría en su contra, así que decidió callar.
-¿Y qué piensas que abría ocurrido si te matan? Ahora no solo tienes que pensar en ti tienes que pensar en la villa, la villa depende de ti, si tu mueres es como si la villa muriese contigo.
Su abuelo le empezó a caer lágrimas.
-¿Y qué pasaría con tu abuela y tus padres? ¿Y qué pasaría conmigo?-Dijo preocupado.
-Abuelo…                        
Su abuelo la abrazo.
- No vuelvas a hacer algo así, ¿vale?
-Si…-Dijo.- No puedo decirle que quiero ir a por Kazuo para que se una a mí -Pensó.
- Nunca había visto al Hokage llorar. –Pensó Lucas.
El abuelo se separo de Aerdna y se levanto.
-Bueno Aerdna Lucas me ha contado que Kazuo dijo que se te pusieron los ojos rosa, ¿tú notaste algo?-Pregunto su abuelo.
-Bueno… no es que me notara diferente pero note como si una energía fluyera por mí, supe donde, cuantos y lo fuertes que eran al instante. Aunque no es nada extraño ya que esto me pasa desde que era pequeña.
-¿Cómo que desde que eras pequeña?-Pregunto su abuelo extrañado.
- Si, por ejemplo cuando jugaba al escondite siempre savia donde se escondían era como si estuviera donde estaban ellos, los veía moverse para esconderse. Pero desde hace tiempo no me había pasado más. Es muy extraño primero lo tengo y luego desaparece así como así.-Explicó.
- Ya veo. Es muy extraño.-Dijo Marcos.
- Chicos no es tan extraño, es normal que la Hokage hubiese tenido ese poder desde niña y de no entrenarlo desaparezca de pronto.-Aclaro su abuelo.
-Ya veo.-Dijo Lucas.
- Da igual ya nos ocuparemos de eso mañana, que ya se está haciendo tarde. –Dijo su abuelo.
-Pero abuelo, mañana es jueves, tendré que ir al colegio.
Su abuelo se quedo pensativo.
- Tienes razón, por eso duermes esta noche aquí y mañana te irás por el pozo.
A Aerdna no le gustaba mucho la idea de quedarse a dormir hay con dos chicos.
- Pero abuelo no tengo pijama, no voy a dormir con el uniforme de la escuela y menos en ropa interior.-Dijo intentando escaquearse.
- Tú por eso no te preocupes, ya tienes la ropa en tu habitación. Que ahora que lo pienso, no te la hemos enseñado. Ven acompáñanos.-Dijo su abuelo andando.
Aerdna los siguió, fueron por un pasillo enorme y por el final había como un puente de cristal y solo una puerta.
- Entra.-Dijo su abuelo.
Aerdna entro, era una habitación de dos niveles, la primera planta era de color verde pistacho y naranja, había una tele gigante, y delante unos sillones elevados de color naranja y verde pistacho y un sofá. La tele tenía la PlayStation 4 que aun no había salido en su época, la Xbox 360, la Wii y un DVD. También en el centro de la habitación había una mesita pequeña de cristal con unos pufs de color blanco y azul. Luego había otra puerta que era el cuarto de baño, era gigantesco, era todo de color blanco y negro, había una bañera grandísima de hidromasaje, y un plato de ducha con hidromasaje, radio y sauna. Aerdna no se esperaba más, cuando su abuelo dijo.
- Aerdna ¿ves esas piedras que hay en el lavabo?-Le señalo su abuelo.
Aerdna afirmo con la cabeza.
- Pues empuja una hacia abajo.
Aerdna hizo lo que le dijo su abuelo, y apareció al lado del lavabo una habitación. Aerdna entro.
Aerdna grito.
-¿Te gusta?-Pregunto su abuelo.
Era un vestidor, había toda clase de ropa era enorme, era casi igual de grande que el baño. A Aerdna aun le quedaba una cosa por ver y era el piso de arriba. Aerdna subió las escaleras y vio una cama elevada en el aire con muchos cojines, las sabanas y los cojines eran de color rosa y blanco, había una ventana enorme que conducía a la terraza. En la habitación había un escritorio con unos estantes con muchos libros. Su abuelo señalo los libros.
-Todos esos libros tendrás que estudiártelos ya que son sobre técnicas ninja y sobre la villa del Cerezo.
A Aerdna en ese momento le importaba bien poco lo que tuviera que estudiarse, ya que estaba anonadada por la habitación. Encima del escritorio había un ordenador portátil en color negro. Eso la mato.
-Abuelo me encanta.-Afirmo Aerdna.
Su abuelo empezó a reírse.-Pues aun falta dos cosas. Elige cual quieres primero, ir a la terraza o ir a la puerta.
- Vamos a la puerta.
Aerdna entro por la puerta y vio una habitación con muchos sillones y una pantalla enorme.
- No me digas que…
- Si, es un cine.
Aerdna grito.-No me lo creo, lo que siempre he querido. Gracias abuelo.-Dijo dándole un abrazo.
- De nada.-Dijo contento.
Aerdna se dirigió a la terraza. Era enorme con plantas y había muchas hamacas, tumbonas y sombrillas. Y había como una especie de cúpula.
- Entra.
Aerdna entro, era un invernadero, estaba lleno de flores, árboles y  todo tipo de plantas, en el centro había un estanque con peces y ranas. Alrededor había sillas y mesas.
-Por favor siéntate.-Le ofreció asiento su abuelo.
Aerdna se sentó, su abuelo llevaba una caja con agujeros y un lazo rojo.
-Aquí tienes mi regalo por haber aceptado ser la futura Hokage.-Dijo dándole una cajita roja con un lazo.
- Gracias abuelo, pero ya me has hecho muchos regalos.-Dijo Aerdna.
-Tú ábrelo.
 Aerdna abrió la caja, se le quedo cara de sorprendida. Era un conejo blanco pequeño.
-¡Hay que cosa más mona!
-Espero que te guste, es una hembra y no tiene nombre, te dejo a ti para que se lo pongas, es muy obediente y te seguirá a donde quiera que vallas.
La pequeña conejita salto de un brinco y se puso en el hombro de Aerdna, la pequeña conejita empezó a lamer la cara de Aerdna y acariciándola con la suya.
- Parece que le has gustado.-Afirmo su abuelo.
- Y a mí. Gracias abuelo, me has hecho la nieta más feliz del mundo.
- Ya veo, de nada, ya se está haciendo tarde, así que ya es hora de dormir.
Aerdna afirmo con la cabeza. Aerdna se fue a la cama con su pequeña conejita. Aerdna tenía mucho sueño y en cuanto se acostó se durmió.
Aerdna se despertó a las 6:00 de la mañana, soñó con todo lo que le había pasado el día anterior. Para despejarse decidió salir a la terraza, como aun tenía tiempo ya que entraba a las 9:00 a la escuela. Ella se fue a la terraza con su conejita en el hombro. Aerdna se sentó en una silla y cerró los ojos para pensar sobre todo.
-¿Cómo me puede haber pasado todo eso a mí? Yo solía ser una chica normal, iba a la escuela, estudiaba, era capitana del equipo de baloncesto, estaba loca por Alejandro el capitán del equipo de fútbol, todo era perfecto hasta que mi abuelo me ha llevado hasta este sitio. Es verdad que me ha encantado este lugar, pero eso de ser la futura Hokage de un sitio que ni conozco, es muy raro y este sitio no es ninguno normal, no, es otra época, donde los ninjas existes y se supone que yo tengo que ser uno de ellos, donde hay demonios y semi-demonios… hablando de eso ¿Cómo estará Kazuo? ¿Estará bien? Hay que admitir que aunque sea un semi-demonio es muy guapo, pero es un tonto no para de meterse conmigo.-Pensó.
De repente se oyó una voz.
- Eh, marimacho… marimacho… Aerdna…
-Esa voz me suena… y solo hay alguien que me llame así… ¡Es Kazuo!-Pensó.
Aerdna abrió los ojos y vio a Kazuo delante de ella, su cara estaba pegada a la suya. Aerdna empezó a sonrojarse.
-¿Qué haces? Aparta.-Dijo empujándole.
- Por fin te has despertado, llevo ya diez minutos intentando despertarte, ¿te pasa algo te ves un poco roja, tienes fiebre?
-Eeeestoy bien… ¿Qué haces aquí?-Dijo avergonzada.
- Nada solo que me aburría y pasaba por aquí y decidí ir a verte. Por cierto tienes una habitación grandísima, por no hablar de la casa. A y ¿Quién es este conejo que no para de empujarme para que me valla?-Dijo señalando al conejo de Aerdna que estaba empujando la pierna de Kazuo.
Aerdna cogió a la conejita en brazos.
-Gracias, es una casa que ha mandado hacer mi abuelo para mí, pero no vivo sola vivo con Lucas y con Marcos, y ella es una coneja, y es un regalo de mi abuelo.
- Que también vives con el pelma ese de Lucas y no sabía que el Hokage también era amable.-Dijo asombrado.
-Kazuo ¿Tú conoces a mi abuelo?-Le pregunto.
-Claro que no tonta, ¿Cómo quieres que lo haya conocido si llevaba encerrado en aquel árbol durante 100 años? Solo es que pensaba que era como la primera Hokage.
-¿Y cómo era la primera Hokage?
-Pues era una mujer muy seria y muy estricta nunca la había visto nadie sonreír.
- Ya veo.
- Cambiando de tema ¿Cómo se llama la conejita?-Pregunto Kazuo.
- Aun no tiene nombre, ¿Qué te parece si me ayudas a ponérselo?-Le propuso.
- Vale, que tal… Rosa.
- No porque ella es de color blanco y no me gusta mucho.
- Vale, ¿qué tal Margarita, Blanca, Celeste, Sakura o Lucy?
-No me gustan.
-Pues di tu uno, listilla.-Dijo burlón.
- ¿Pues qué tal Amor?-Propuso.
-El nombre no me gusta, pero el significado sí, que tal Ái.
-¿Qué significa Ái?-Pregunto dudosa.
- Inculta significa Amor, como tú has dicho.-Dijo burlándose de ella.
- Si me gusta.-Afirmo contenta.
Aerdna levanto a la conejita.
-Entonces te llamaras Ái. ¿Te gusta?
- Kya.-Gruño la coneja.
- Parece que le gusta.
- No es por nada, pero ¿Cómo sabes si le gusta o le disgusta?-Pregunto Kazuo.
- No sé, lo he notado.-Dijo dudosa.
Kazuo miró a los ojos de Aerdna.
- Ya veo, así que también te puedes relacionar con los animales.
-¿Cómo?
- Mírate los ojos.-Señalo a los ojos de Aerdna.
Aerdna fue hacia su habitación y cogió un espejo que tenia encima de la mesita de noche. Se miro.
- Así que estos son los famosos ojos rosas. Pues no me quedan nada mal.
Kazuo entro en su habitación.
- Si tú lo dices.
- Cambiando de tema, ¿has considerado lo de ser mi aliado?
-¿Pero tú crees que está bien que el hijo del zorro de nueve colas sea aliado de la Hokage? ¿No has considerado la opción de si te traiciono? Así somos los demonios.
- Claro que está bien, ¿qué más da que yo sea Hokage o no? Eso no cambia que seamos amigos. Y tú no eres como cualquier demonio ya que eres un semi-demonio, tienes las mejores cualidades, ya que tienes el corazón de humano y el cuerpo de demonio, así podrás protegerme. ¿No te parece?-Sonrió.
-¿Qué le pasa a esta tía? Ninguna persona me ha hablado así en mi vida, siempre me menospreciaban los humanos como los demonios, pero ella es diferente, es como si emitiera un aura distinta.-Pensó.- Vale de acuerdo me hare tu aliado.
- Que bien, pero en vez de ser aliado, ¿Por qué no solo amigos?
- Amigos, ¿y eso que es?-Pregunto confuso.
-¿Tú eres tonto o qué?
- Tú no me llames tonto marimacho.-Dijo cabreado.
-Es que es la verdad, ¿Cómo puede ser que no sepas que es ser amigos?
De repente una voz se oyó.
- Aerdna a desayunar.
- Oh es Marcos, me tengo que bajar, ¿vienes?
-No, mejor será que no sepan que somos aliados.-Dijo Kazuo mientras Aerdna cogía los libros.
- Tu mismo y no digas aliados di amigos.-Dijo guiñándole un ojo.
-¿Pero me vas a explicar qué es eso?-Pregunto para sí.
Aerdna miro su reloj, ya eran las 7:30 de la mañana.
- Mierda ¿ya es tan tarde? Lo siento Kazuo luego te lo explico.-Dijo Aerdna mientras salió por la puerta.
- Amigos ¿Qué será?-Susurro Kazuo.
 Mientras que Kazuo se pensaba en que significaba amigo, Aerdna bajaba por el tobogán en forma de caracol con Ái. Aerdna fue hacia la cocina y vio que solo estaban Lucas y Marcos.
- Buenos días a todos ¿Y el abuelo?
- Buen día, tu abuelo esta en tu época.-Dijo Marcos.
-¿Por qué esta allí y yo no?
- Tonta, no ves que el Hokage tiene una mujer. Ella no sabe nada, si ella ve que no ha dormido en casa se preocupara.-Dijo Lucas sentado en la mesa y con el periódico en la mano.
- Tienes razón.
- Aerdna ¿Estabas con alguien en tu habitación?-Pregunto Marcos.
- No ¿Por qué? –Pregunto con voz nerviosa.
- Es que estábamos oyendo dos voces.-Dijo Lucas.
- Hay que nos han oído hablar a Kazuo y a mí. –Pensó. Serán imaginaciones vuestras.-Dijo nerviosa.
Aerdna miro su reloj.
- Huy que tarde es, si no me doy prisa llegare tarde.-Dijo Aerdna yendo a la puerta de su casa.                                                              
-¿Pero te vas a ir sin desayunar?-Pregunto Marcos.
- Ya pillare algo por el camino.-Dijo cerrando la puerta.
Aerdna se fue de casa para ir al pozo, para ir a la escuela.
Aerdna llego a la escuela a las 8:30, Aerdna entro por una puerta que solo los capitanes sabían, Aerdna se dirigió al patio para tirar unas canastas un rato. Ella oyó unos ruidos que venían de las pistas de fútbol, Aerdna fue a ver. Aerdna se asomo por la verja que hay para separar las pistas, allí estaba alguien tirando a portería, no se le veía bien la cara, estaba tirando chutes a la portería, tenía una figura atlética, era alto por lo menos media 1,75 cm. tenía el pelo corto de color marrón oscuro, por un momento se le vio la cara.
-¡Es Alejandro! ¿Qué ara aquí?-Susurro
Era él, Alejandro, el capitán del equipo de futbol, la persona que aunque eran pocas las veces que había hablado con él y aun así savia su nombre Aerdna estaba indecisa, no savia si ir y saludarle o irse sin decir nada. Aerdna opto por irse. Aerdna fue dándose la vuelta y andando y se tropezó con un bote de pintura que había en el suelo, porque estaban pintando las verjas.
-¡¿Quién anda hay?!-Dijo Alejandro mirando a todos lados.
- Mierda, vaya golpe me he dado.-Dijo poniéndose la mano en la espalda.          
Alejandro fue hacia donde se encontraba Aerdna.
- Pero si eras tú Aerdna, que susto me has metido.  
Alejandro le dio la mano para que pudiera levantarse.
-¿Qué haces aquí tan temprano?-Pregunto extrañado.
- Pues iba a entrenar un poco antes de clase pero oí ruido y fui a ver quién era.
 Aerdna se levanto y empezó a quitarse el polvo.
-¿Y tú?
- Quería entrenar un poco antes de clase. Para mejorar.
- Pero si tú eres el mejor.-Dijo con ímpetu.
Cuando Aerdna se dio cuenta de lo que dijo se puso roja.
- Me refiero, en el colegio no hay nadie mejor que tu.
-Eso es porque me he entrenado mucho, he estado día tras día en el campo de futbol, pero… aun no soy lo suficientemente bueno, aun hay gente más buena que yo.
Aerdna cogió a Alejandro de las manos. Alejandro le miro.
- Si lo eres, yo te he visto jugar, cuando te veo jugar es como si viese a un niño con un juguete o cuando te tomas un refresco después de mucho tiempo sin tomarlo.
Alejandro miro a Aerdna a los ojos.
-: Se nota que disfrutas-Dijo Aerdna sonriendo.
Alejandro empezó a reírse.
- Aerdna ¿Cómo lo haces?-Pregunto contento.
-¿Hacer el que?-Dijo extrañada.
- Ser así, tan activa y tan alegre. Cada vez que te veo jugar al baloncesto eres igual, animando a todos los de tu equipo, cuando estás en el banquillo sigues animándolos. Eres increíble.
Aerdna se sonrojo. Miró su reloj.
- Huy, ya son las 8:50 tendríamos que ir ya a clase.-Dijo para cambiar de conversación.
-Sí, claro.
Aerdna y Alejandro fueron a sus clases. Ya terminaron las clases de la mañana, Aerdna se la pasó mirando a las nubes desde la ventana pensando en Alejandro. Aerdna estaba caminando por el pasillo para ir al comedor. Apareció una chica por detrás y se cogió a Aerdna por la espalda.
-A e r d n a. H o l a.-Deletreo la chica.
- Hola Julia, te tengo dicho que no te cojas así de la espalda de la gente.
Julia era una amiga de la infancia de Aerdna. Era guapa, alta, de ojos azules y rubia. Atrás del había una chica con trenzas, de pelo color marrón y con un libro en la mano, ella le tenía mucho respeto a Aerdna, era la hermana de Julia.
-Hola Ester.
- Ho… hola Aerd… Aerdna.-Dijo tímidamente.
-¿Cómo puede ser una chica tan vergonzosa?-Pensó.
-¿A dónde vas?-Pregunto Julia.
- Pues voy al comedor, que hoy me quedo a comer.
-¿Seguro? ¿No vas a ver a Alejandro?-Le dijo dándole golpecitos con el codo.
- No, ya lo he visto esta mañana.
-¿Cómo que lo has visto esta mañana?
- Si, es que he venido temprano y me lo he encontrado jugando al futbol, y hemos estado hablando.
-¿Así que habéis estado hablando? Cuenta, cuenta, no te olvides de ningún detalle.
Aerdna le conto todo lo que hablo con Alejandro.
- Que fuerte ¿te ha dicho que eres muy buena en baloncesto? Que fuerte, el tío más bueno de la escuela te ha dicho todo eso. Eso es porque siente algo ¿no?
- Que va, ya me gustaría. ¿Cómo puede ser que él se fije en alguien como yo?-Dijo Aerdna.
-¿Tú eres tonta o qué? Tú eres la capitana del equipo de baloncesto del colegio, eres la que más chicos se le declaran, eres alta, guapa, buena deportista, lista, graciosa y un montón de cosas más que si me pusiera a decirlas no terminaríamos hasta mañana.  ¿Verdad Ester?
- Si…- Dijo poniéndose detrás de Julia.
- Has visto.-Dijo sonando victoriosa.
Toco la campana.
-Bueno luego hablamos que tendrás que comer, nosotras nos vamos a casa.-Dijo Julia.
Julia y Ester se fueron a casa.
- No le puedo gustar ¿verdad?-Murmuro mientras andaba.
-¿A quién no le puedes gustar?-Dijo apareciéndose por la espalda a Aerdna.
-¡Alejandro!-Dijo sorprendida
-Hola ¿a quién no le puedes gustar?
-Aerdna: Nah, a nadie, uno de tu curso, que me ha dicho Julia que si él sentía cosas por mí.-Dijo. A ver si es verdad lo que me ha dicho Julia y se pone celoso.-Pensó.
-Alejandro: ¡Qué bien! ¿Quién es?
- Que fuerte no se ha puesto celoso, como ya savia el no siente nada por mí, solo soy una de un curso inferior que le está tirando los trastos.-Pensó decepcionada.- No te lo puedo decir, ya que alguien se lo conto a Julia y lo más seguro es que no le guste, ya que he intentado ponerle celoso para ver si hacia algo para saber si le gusto o no, pero nada, ni se ha inmutado, se ha quedado igual.-Dijo.
Alejandro empezó a reír-
-¿Qué pasa, de que te ríes?-Pregunto.
-Alejandro: ¿Tú no has salido con muchos chicos verdad?
-No, ¿por?-Pregunto avergonzada.
- Una de las cosas es porque los chicos no mostramos lo que sentimos ni pensamos, algunos sí, pero esos hay muy pocos. Y otra ¿qué chico no querría estar contigo? Eres la chica perfecta, eres buena en cualquier deporte, eres la capitana del equipo de baloncesto, eres muy graciosa yo por ejemplo me río mucho contigo, eres muy guapa, simpática, buena en los estudios, muy lista y eres muy femenina. ¿Quién no querría estar contigo?
Aerdna se puso colorada.
-¿Pe…pero…co…como…pue…puedes…de…decir…co...cosas…asi…tan…nor…normal?-Dijo sonrojada. Pensándolo bien me acaba de decir que cualquier chico querría estar conmigo, eso significa que habrá alguna posibilidad.-Pensó.
- Pues porque somos amigos y no es una mentira, si no fuéramos amigos te tiraría los tejos.
- No seas tonto. ¿Te quedas a comer?
-Sí. ¿Tú también?
- Si, iba a eso, ¿comemos juntos? Si quieres.-Le propuso.
- Claro.
Aerdna y Alejandro se fueron a comer, mientras tanto Kazuo estaba en la época feudal. Kazuo estaba sentado en una rama de un árbol pensando.
-¿Qué leches será amigo?
Kazuo se levanto y fue hacia la casa de Aerdna. El entro a la habitación de Aerdna y ahí estaba Lucas.
-¿Qué haces aquí semi-demonio?-Pregunto enfadado Lucas, que estaba dejando un libro encima del escritorio de Aerdna.
-Hola. ¿Qué tal?-Dijo despreocupado levantando la mano.
-¿Cómo que Hola? ¿Quién te crees entrando en casa ajenas sin permiso?-Dijo aun más enfadado.
-Me dejo Aerdna entrar.-Decía despreocupado.
-¡¿Cómo que te ha dejado entrar?! ¡Esa niñata! Bueno da igual ¿por qué has venido?
-He venido para hablar contigo.
-¿Conmigo para qué?-Pregunto extrañado.
- Querría saber que es Amigo.
-¿Tú eres tonto o qué?
-¿Que os ha dado hoy a todos por decirme tonto o qué?-Dijo- Esta mañana Aerdna y ahora el tonto de Lucas.-Pensó.
-¿Cómo?
- Nada, déjalo. ¿Me lo vas a explicar?
-¿Pero a qué viene esa pregunta?
- Tú contéstame.
- Un amigo es una persona que quieres que este a tu lado, cuando está contento tu estarás contento, cuando este triste tu estarás triste. Más o menos eso es un amigo.
Kazuo se quedo pensativo un rato.
- No lo entiendo.-Termino diciendo.
- Pues no hay mucho que entender.
-¿Por qué tendría que estar contento cuando él lo esté o estar triste cuando él lo esté?
- Porque eso es un amigo.
- Pues valla tontería.
- Pues yo no lo veo ninguna tontería.
- Pues es una tontería.
- No lo es.
-Sí lo es.
- No.
- Si.
Mientras Kazuo y Lucas discutían Aerdna ya había terminado de comer y iba a la pista de baloncesto a entrenar. Aerdna se encontró a Adrián. Un chico de pelo rojizo de melena corta, alto, de color de piel blanco, el jugaba en el equipo de futbol con Alejandro, era bueno en todos los deportes.
- Hola, guapa.
-Aerdna: Ya estamos.-Pensó. Hola Adrián.-Dijo con una sonrisa falsa.
Adrián era un ligón, le gustaban todas las chicas, rubias, morenas, altas, bajas, cualquier tipo de chica y siempre le tiraba los tejos a Aerdna.
-¿Cómo estas guapa?
- Bien, gracias.-Le dijo mientras Adrián la empujaba hasta la verja que separaba las pistas de baloncesto de las de fútbol.
-¿Quieres que salgamos esta tarde y vemos una peli tu y yo?-Dijo poniendo el brazo apoyado en la verja.
-¿No tienes a más chicas para salir que me tienes que invitar a mí?
- Es que no hay chica como tú.
Adrián se acercaba cada vez más a Aerdna y Aerdna no podía apartarlo de ella, Adrián era muy fuerte. Adrián cerró los ojos.
- No puedo con él, quiere besarme.-Pensó.

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